Segovia y Enrique IV. Parte VI

… Como ya hemos indicado, de estos dos cronistas coetáneos, a quienes acabamos de copiar páginas tan interesantes, arranca toda la genealogía de escritores, que se ocupan de este rey y hablan de su reinado; aunque sea hoy común opinión, no ya la superioridad de Alonso de Palencia, como escritor, sino su superioridad histórica, pues a pesar de su enemiga a Enrique IV, por todos conocida y por él nunca ocultada, ha dejado la pintura más verídica, de lo que fué aquel desdichado hombre a quien en suerte le cupo un trono; es cierto esto, como lo es que todos los buenos deseos del cronista segoviano Diego Enríquez, no han podido ni tenuemente vindicar la figura del rey.

Sin embargo la pasión, por turno debió cegar a ambos y Palencia, o su época, debieron ser tan procaces y desvergonzados, que el cronista palentino – ya se sabe que era natural de Osma según un estudio biográfico de Fr. Tomás Rodriguez – empieza su Década primera y su capitulo I con este también primer epígrafe: diversidad de juicios y dudas de los naturales, acerca de la legitimidad del príncipe D. Enrique.

alvaroluna2Achaque antiguo fue éste, pues también <<hubo dudas>> por los interesados acerca de la legitimidad de D. Pedro I el Cruel, a quien supusieron judío de origen y ser su verdadero nombre <<Pero Gil>> y muy suelta debió andar la lengua o la fantasía, pues también a D. Juan II se le acusó de haber envenenado o dejado envenenar por D. Alvaro de Luna y con su anuencia, a su primera mujer, madre de D. Enrique.

Al lado de esto no tiene ya importancia lo que dice del mismo rey D. Juan II; <<que desde su más tierna edad se había entregado en manos de D. Alvaro de Luna, no sin sospecha de algún trato indecoroso y de lascivas complacencias por parte del privado  en su familiaridad con el rey>>

Esto de las lascivas complacencias se repetirá después acentuado y popularizado, achacando a Enrique IV y a su favorito D. Beltran de la Cueva.

Para conocer al cronista Palencia, tenemos, además del biógrafo citado Fr. Tomas Rodriguez, los trabajos tantas veces nombrados de Paz y Melia(1); de Diego Enríquez del Castillo, el otro gran cronista no hay todavía ningún trabajo a él dedicado especialmente.

No es éste el momento oportuno para aquilatar méritos, ni hacer crítica de sus obras; basten las indicaciones ya hechas.

En cuanto a la documentación psicológica, que para <<fisionomía>> moral del rey Enrique surge de inevitable comparación de sus retratos, dejamos sus datos para el capítulo resumen de esta breve monografía.

(1) Es tal y tan interesante la labor de este escritor eruditísimo, acerca del siglo XV, que del mismo y con gusto y aprovechamiento puede consultarse la recopilación que titula Sales españolas, publicada en la colección de escritores castellanos: compilación amena y atrayente; ejemplo para este reinado es la frase epigramática, lanzada contra D. Beltran de la Cueva << la más nueva tapicería tenéis de todo el reino>> aludiendo a la novedad de su linaje e improvisada elevación.

Fuente: Segovia y Enrique IV – Antonio Jaén

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