Puertas de Segovia

Ensanches decimonónicos
Las puertas de San Martín y San Juan

puertas_segoviaLa Segovia antigua contaba con cinco puertas defensivas en su muralla: San Martín, San Juan, San Cebrián, Santiago y San Andrés. Hoy sólo quedan tres, porque las dos primeras, San Martín y San Juan, cayeron víctimas de la fiebre modernizadora de munícipes y urbanistas decimonónicos fascinados por el progreso que el recién estrenado ferrocarril había de traer a Segovia. La desaparición de la Puerta de San Martín -que era doble porque tenía dos arcos completamente diferentes- fue especialmente dolorosa por el valor y el significado histórico que albergaba, pues ante ella recibía el Ayuntamiento a los monarcas que visitaban Segovia y les ofrecía en una bandeja de plata las llaves de la ciudad.

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El Ayuntamiento acordó derribar ambos arcos el día 11 de julio de 1883. La necesidad de acabar con el  pasadizo de la Canaleja -uno de los lugares más sórdidos y sucios de la ciudad, que conectaba el recinto amurallado con el arrabal de San Millán- estaba en el origen de todo. La prensa y los ciudadanos respaldaron la eliminación de la Canaleja, pero es que el proyecto del arquitecto municipal, Joaquín Odriozola, conllevaba la desaparición de los arcos de San Martín.

El asunto no pasó desapercibido, y la Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País se posicionó en contra, especialmente uno de sus individuos más preclaros, Ezequiel González, que pidió públicamente la suspensión del acuerdo municipal argumentando que las puertas de San Martín tenían un valor artístico e histórico, que el municipio carecía de dinero para llevar a cabo la reforma y que el ensanche no iba a ser la panacea. A la opinión de don Ezequiel se unieron las de Miguel Llovet y Bermejo Arteaga, pero el alcalde, Mariano de la Torre Agero, argumentó razones de utilidad pública y desestimó la propuesta de los críticos porque iba «en contra del bien común y de la modernización de la ciudad y la traída del ferrocarril». El día 27 de julio de 1883, la piqueta entró en acción.

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Los postigos del Sol y de la Luna (reconstruidos en la década de 1990) y la puerta de San Juan tuvieron un final semejante que los arcos de San Martín. La demolición de la puerta de San Juan, situada en lo alto de la calle del mismo nombre, se ejecutó en el invierno de 1888, también de acuerdo con un proyecto de alineación trazado en 1881 por Odriozola. No obstante, la idea llevaba sobre la mesa desde 1867, año en que otro arquitecto municipal, Nicomedes Perier, propuso el derribo del arco. La Academia de Bellas Artes intervino y acabó prolongando la existencia de la puerta, pero en 1888, a punto de entrar en servicio el ferrocarril a Villalba, el derribo fue inevitable. La demolición fue incluida en el programa de obras que el Ayuntamiento lanzaba todos los inviernos para mitigar el paro obrero.

puerta San Juan. derribada en 1888

Puerta San Juan. Derribada en 1888

Fuente: El Norte de Castilla

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