La Morería de Segovia. Parte XIII

libros… Sobre la vida religiosa en la morería segoviana, antes de la conversión obligatoria de los moriscos, tenemos curiosas noticias que nos prueban que entre aquellos yeseros que cubrían, en el siglo XV, con las más delicadas labores los muros de los palacios reales y entre aquellos carpinteros que convertían con sus lazos de oro, de púrpura y de azul, las estancias de alcázares y conventos en grutas encantadas, había un fondo de elevada espiritualidad. En el segundo tercio del siglo XV, uno de los más insignes segovianos de todos los tiempos: Juan Alfonso González de Segovia, llamado generalmente “Juan de Segovia“, catedrático en Salamanca, teólogo eminente en el Concilio de Basilea; Cardenal elegido por el antipapa Félix V; Arzobispo titular de Cesárea nombrado por Nicolás V, concibió el propósito de conocer mejor la religión y la cultura del islam para buscar puntos de contacto con el Cristianismo que hiciesen más fácil la misión entre musulmanes. Refugiado en su priorato de Aiton, en las montañas de Saboya, requiere en España un teólogo musulmán que haga él una buena traducción castellana del Corán y le ayudase a interpretar pasajes oscuros del libro santo del Islam. Encontró lo que necesitaba en “Don Iça Jedih” mufti y alfaqui de los musulmanes de Castilla e iman de la aljama de Segovia. Le era penoso al alfaqui desplazarse a Segovia, donde acababa de contraer matrimonio, pero, impulsado por el amir que tenía al Arzobispo y a sus parientes –fuesen éstos los Contreras, los Segovia o los Arévalo– se comprometió al viaje mediante la entrega de veinte doblas, más el salario del copista. El 5 de diciembre de 1455 estaba en Aiton el alfaqui segoviano con otro moro. El teólogo cristiano y el alfaqui –que acaso fuesen antiguos amigos — trabajan afanosamente en su tarea durante cuatro meses.  En el primero, el moro copia el texto arábigo del Corán; en el segundo añade las vocales; en el tercero escribe de corrido, de su propia mano, la versión castellana, y en el cuarto confrontan ambos la traducción, leyendo Don Iça Jedih el texto árabe y Juan de Segovia el español.

musulmanesAmbos se hicieron, si no lo eran antes, grandes amigos. El alfaqui segoviano, para complacer al arzobispo trabajaba doce horas diarias menos el viernes, el día santo del Islam. Además de la traducción, le entregó varios libros, entre ellos una vida de Mahoma y demostró su sabiduría calculando la fecha de la era musulmana, que fijó exactamente en el año 262 de Cristo. Bien hubiera querido el prelado retenerle, pero desistió ante la pena que al alfaqui causaba la dilación de encontrarse entre los suyos. Le despidió al fin, con una remuneración “colmada y abundante”, mediante la promesa de enviar a Aiton a su hermano, alfaqui también, que estaba soltero. Pero éste, se asustó de las dificultades del viaje y se negó a cumplir sus compromisos.

alfaqui¿Quien era este letrado musulmán, eminente en la agonía de las aljamas castellanas? El Padre Darío Cabanelas, franciscano, el último biógrafo de Juan de Segovia, ha encontrado sobre este personaje datos muy interesantes. La grafía exacta de su nombre es Isà de Yabir. El mismo Juan de Segovia dice que era “el más celebre de todos los musulmanes del reino de Castilla” y parece que, aparte del gobierno de la aljama segoviana, ejercía jurisdicción espiritual sobre todos los moriscos castellanos. El Padre Cabanelas ha identificado a este personaje con el autor del libro llamado Kitab segoviano, publicado por Gayangos en el Memorial histórico español correspondiente al año 1853. El libro fue compuesto en 1462, seis años después de la estancia del autor en Aiton. En su introducción, el autor consigna que acometió este trabajo movido a compasión por el estado de los moriscos castellanos: “Y porque los moros de Castilla, con grande subjeccion y apremio grande y muchos tributos, fatigas y trabajos, han decaescido de sus riquezas y han perdido las escuelas del arábigo… muchos amigos míos me rogaron que quisiese recopilar y traducir tan señalada escritura de nuestra santa Ley y Çunna, de aquello que todo buen moro debe saber y usar.” Según el colofón, el libro fue compuesto en el referido año “en la mezquita de la ciudad de Segovia”, acaso lo que fue luego iglesia de Santo Domingo de Silos.

FUENTE: La Morería de Segovia – Marqués de Lozoya (Conferencia pronunciada en el Salón de Actos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas el día 12 de diciembre de 1966). Instituto de Estudios Africanos.

A %d blogueros les gusta esto: