La Comunidad y Tierra de Segovia. Capítulo Segundo– Parte III

Perdida de España.- Suerte que cupo a Segovia a la invasión de los árabes.- Su destrucción y sucesiva repoblación, en varias épocas, por sarracenos y cristianos.- Alfonso VI restaura y se sirve de sus hijos para la reconquista de Madrid y de Toledo.- Proezas de los segovianos en aquella parte de Castilla y en Andalucía.- Ocupan, ganan y poseen inmensos territorios, desde la parte de allá de la sierra, y se extienden por las riberas del Alberche, del Jarama, del Tajuña y del Tajo.- Otras adquisiciones.- Reconocimientos por los Reyes de todo lo que adquirieron, y repetidas confirmaciones y privilegios.- D. Alfonso VII, el Emperador, deslinda y demarca por si mismo sus confines con Avila. -Legitimidad de sus títulos de dominio.

 batalla_morosLa pobre Castilla quedó otra vez desamparada y expuesta a crueles represalias, por parte de sus invasores. El Emir de Córdoba Jusuf-ben-Abderramán, citado por Colmenares con relación a Juliano, destruyo a Segovia, según parece, en una de sus expediciones, allá por el año de 755, conjeturando Somorrostro que en aquella terrible acometida fué respetado el Acueducto. El autor árabe Almakkari, traducido por don Pascual Gayangos, supone que ganó y ocupó esta Ciudad Froila (Fruela I, hijo de Alfonso el Católico) problándola de cristianos, hasta que Almanzor el Grande, aquel famoso caudillo musulmán que, a fines del siglo X, después de levantar al mayor grado de esplendor el Califato cordobés, recorrió de nuevo la península hispana destrozando las huestes españolas en ciencuenta y siete batallas, la recuperó para el islamismo.

Acueducto_de_Segovia_RestauradoPero entre la conquista y restauración por Fruela y las de Almanzor, más de una vez debió de ser tomada y perdida por cristianos e islamistas, si ha de ser cierto lo que asegura la historia de los Condes de Castilla, escrito por Fr. Juan de Arévalo, de que por hallarse tan cerca de las partes del reino de Toledo fué varias veces perdida y vuelta a ocupar, o lo que nos cuenta la del Conde Fernán González, por Fr. Gonzalo de Arredondo, de haberse apoderado el Conde sobre el año 923 de la fuerte Segovia, degollando a cuantos moros la defendían, y dejando por Gobernador a Gonzalo Teliz, su hermano. Se de ello lo que fuere, la verdad es que ni puede creerse tan continuado dominio por los cristianos, durante siglo y medio sin interrupción, ni se ha de considerar que los sarracenos hicieran larga permanencia, después de tomada por el caudillo cordobés, en razón a que cuando el terrible Almamún de Toledo la invadió en 1071, abatiendo las murallas, el castillo y hasta treinta y seis arco del monumental Acueducto(1), la poseían otra vez los cristianos.

Peninsula_iberica_.svgNi estos, ni los sarracenos, la habitaron largos años con tranquilidad y sosiego, sin que unos ni otros poseedores dejaran obra alguna de importancia, como justificante de continua dominación y poderío. Ocupada, destruida y sucesivamente recobrada como pueblo fronterizo, su repoblación y su crecimiento tuvieron lugar cuando Alfonso VI, ahuyentando para siempre la feroz morisma, de esta parte de la cordillera carpetana, preparó aquí la gran conquista del reino de Toledo.

Es de advertir, para el mejor y más exacto conocimiento del asunto, que las fieras embestidas, la destrucción y los horrores de que fue víctima Segovia en repetidos ataques durante cerca de tres siglos, dieron lugar a que la parte alta de la Ciudad, la que por su posición y fortaleza se prestaba mejor a ser fortificada y defendida, viniese a quedar abandonada y yerma, ante el temor de nuevos desastres. Los habitantes de la Ciudad se bajaron a los valles del Eresma y del Clamores, estableciendo allí barrios, aldeas y parroquias aisladas, que poco a poco fueron creciendo hasta tocarse unas a las otras, sin fuertes ni defensas que les obligaran a resistir, ni trabas ni dificultades que les impidieran la libertad de acción, tan necesaria en la guerra, y que rara vez se logra en plazas amuralladas. Así lo afirman Colmenares y Mondéjar, y así lo asegura también el geógrafo Edrisí, cuando escribe en un párrafo, que antes de ahora hemos copiado, << que Segovia no era una Ciudad, sino muchas aldeas próximas las unas a las otras hasta tocarse sus edificios, y sus vecinos numerosos y bien organizados servían en la caballería del Señor de Toledo, poseían grandes pastos y yeguadas, y se distinguían en la guerra como valientes, emprendedores y sufridos>>

(I) Los treinta y seis arcos derruidos por los moros se extendían desde el Convento de las monjas de la Concepción, hasta cerca del de San Francisco y fueron restaurados en tiempo de los Reyes Católicos.

FUENTE: La Comunidad y Tierra de Segovia. Estudio Histórico-Legal. D. Carlos de Lecea y García

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