La Comunidad y Tierra de Segovia. Capítulo Primero – Parte X

Comunidad_de_la_Ciudad_y_TierraLa Comunidad, según aparece de las instrucciones recopiladas en 1786 por D. Antonio Martín Ballestero, Escribano de S. M en Abades y Procurador Síndico general de la Universidad de la Tierra, (Segovia. – Imprenta de D. Antonio Espinosa, 22 páginas en 4º menor)(1), para conocimiento del Abogado defensor de la Comunidad en el pleito contra ella entablado por el sesmo de Casarrubios, contradiciendo la corta y carboneo en aquellos montes, pagaba con la mitad que la correspondía en dichos productos, <<sus créditos, salarios, dotaciones y cargos>> que tenía para conservar sus pueblos; los pagos adventicios,  extraordinarios y costosos, como han sido en los pasados y en el presente siglo, diferentes cuantiosos donativos y servicios pecuniarios a la Corona; la confirmación de sus reales privilegios y concesiones impetrada en 1753, el indulto de sus comunes y pinares que fueron denunciados por la Real Audiencia despachada en 1739, muchos y frecuentes litigios con los dueños territoriales confinantes a los de ambas Comunidades; otros de los vecinos mañeros;  otros sobre asuntos del bien común, cuyas suman superan sin ponderación a los valores de bellota, pinos y carboneo; y careciendo de estos, sería necesario repartirlas la Tierra, entre los pueblos de sus sesmos, sin excepción del de Casarrubios.

Particularmente el cuerpo y fondo comunes de la Tierra, prosigue el Síndico general D. Antonio Martín Ballestero, costeaba la comunicación y distribución de las reales órdenes, cédulas y pragmáticas a las villas y lugares de su comprensión(2); los despachos y veredas para la provisión de pan, cebada, paja, víveres y bagajes en la Real Jornada que SS. MM y AA., cada año hacían al sitio de San Ildefonso con obligación a mantener en su duración uno  de los Procuradores generales para que atendiese al más puntual real servicio.

Estos, y algunos más, eran los gastos que consumían los productos de la Comunidad en los pasados tiempos, sin que los pueblos percibieran un solo maravedí de ello. Hoy, en cambio, se hallan reducidos al pago de los empleados, guardas y demás dependientes, dietas de los sesmeros, contribuciones, deslindes, pleitos e imprevistos, sobrando cada año de las 80.624 pesetas, que se cobran, sin contar lo correspondiente a la Ciudad, por interés de inscripciones y de los demás ingresos, una crecida cantidad, que se reparte entre todos y cada uno de los pueblos comuneros según su respectivo vecindario. Faltan aún por emitir a favor de la Ciudad y la Tierra otras muchas inscripciones que han de ser aumento considerable a su capital común; falta también reivindicar grandes pertenencias detentadas y las inscripciones de otras varias, vendidas como del patrimonio de la Corona, o del caudal de propios de los pueblos en que estaban situadas, siendo así que pertenecían a la Ciudad y Tierra, según se puede justificar.

Todas esas inscripciones por emitir y pertenencias detentadas, han de venir y vendrán de seguro a acrecer el acerbo común, con beneficio mutuo de Segovia y de los pueblos, si el Ayuntamiento de la Capital y la Junta de la Comunidad trabajan con afán y no desmayan, que no es creíble ni remotamente siquiera, conocido como es su patriotismo, en la importantísima tarea de recobrar su patrimonio, disminuido por las vicisitudes de los tiempos, por respetos sociales , y por los que han contribuido, por virtud de sus actos, a obscurecer las inmensas propiedades enclavadas en el más valioso de los sesmos.

Reconstituida hoy la Comunidad al amparo de la ley, según hemos demostrado, mejor dicho, reintegrada en la plenitud de facultades y atribuciones, de que la Junta de investigación y administración no podía gozar, ancho campo tiene abierto a sus gestiones, y no será escasa la gloria que alcance, haciendo volver al dominio común, todo cuanto se le hubiere usurpado.

A facilitar su reclamación se encaminan nuestros propósitos: inmenso será nuestro placer, si alguno o algunos de los antecedentes que expondremos en los capítulos sucesivos, contribuyen al mejor éxito de tan grande empresa.

(1) No hemos visto ni conocemos de este pequeño cuaderno impreso, más que un solo ejemplar, que se halla en el Archivo de la Ciudad y Tierra. Es muy curioso y conviene conservarlo.
(2) Dependientes en lo antiguo del Ayuntamiento de la Capital y, las villas y lugares que comprendían lo que se llamaba la Universidad de la Tierra, era menester comunicar a todos y cada uno de sus pueblos, por medio de peatones o verederos, las disposiciones generales del Gobierno, y las que emanaban de las autoridades superiores. Todo esto originaba gastos de importancia, que no sufraga la Comunidad, desde la creación del Boletín Oficial de la Provincia, donde se publica todo lo que conviene saber a los Municipios y a sus habitantes. El Boletín, que hace siete años publica la Comunidad, y en el cual se insertan el extracto de las sesiones de la Junta y sus demás acuerdos, es utilisimo a todos. Fue una idea plausible la de su creación.

 

FUENTE: La Comunidad y Tierra de Segovia. Estudio Histórico-Legal. D. Carlos de Lecea y García

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