La Comunidad y Tierra de Segovia. Capítulo Primero – Parte VII

<– La Comunidad y Tierra de Segovia. Capítulo Primero – Parte VI

 … Las Corporaciones compuestas de distintos miembros colectivos, necesitan, más aún que las individuales, de la unidad de pensamiento, de acción y de mutua protección, si han de vivir tranquilas y respetadas. Nunca alcanzó más esplendor la de Segovia que en los siglos XV al XVII, cuando la Ciudad favorecía a los pueblos de su Tierra, protegiendo su repoblación y el aumento de sus propios, al paso que los pueblos contribuían al engrandecimiento de la Ciudad, ayudándola pecuniariamente en sus obras más principales.

el-acueducto-de-segovia-1820_0_sexmoLa prueba más concluyente de tan beneficiosa unión, y aun mancomunidad de efecto e intereses, nos la suministran, entre otros varios hechos que podríamos citar, los documentos que existían en 1820 en el archivo del Monasterio del Parral de esta Ciudad, referentes a la restauración del Acueducto en el siglo XV, publicados en aquel año por el ilustradísimo señor Somorrostro, en el Apéndice Iº de su preciosa obra, acerca de tan incomparable monumento y de otras antigüedades de Segovia.

Aparece de ellos, que lo que entonces se llamaba la Puente seca (el Acueducto), los edificios públicos de la Ciudad y su Tierra, y los adarves, muros, torres, caños, puentes y pontones, estaban muy averiados y destruidos, y necesitaban grandes obras y reparos, si no habían de venir a total ruina. La Ciudad de Segovia recurrió a los Reyes Católicos pidiendo autorización para las obras, así bien que para girar un repartimiento de su importe entre sus moradores y los de los pueblos de la Tierra, a lo cual accedieron D. Fernando y Dª Isabel, comisionando para todo ello a Fr. Pedro Mesa, Prior del Parral, ilustre segoviano, y uno de los hombres de más virtud y más instruidos y respetados de su tiempo.

Las obras entonces ejecutadas ascendieron a cuatro cuentos y doscientos sesenta y ocho mil maravedís, recaudados en cinco repartimientos, desde el año de 1.484 hasta el de 1.489. A ellos contribuyeron el Cabildo Catedral, el Ayuntamiento de Segovia, la aljama de moros y la de los judíos de esta Ciudad y la del Espinar, los Concejos de Sotosalvos, Pelayos y el Espinar, independientes entonces de la Tierra, los vecinos de Segovia y sus arrabales, y los de todos los pueblos que componían los sesmos de la Comunidad, sin exceptuar uno solo, habiéndose tomado por base de tan cuantiosos repartos, el número de sus respectivos moradores.

FUENTE: La Comunidad y Tierra de Segovia. Estudio Histórico-Legal. D. Carlos de Lecea y García

A %d blogueros les gusta esto: