La Comunidad y Tierra de Segovia. Capítulo Primero – Parte VI

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Comunidad_Organizacion… La Junta actual ha entrado de nuevo, de hecho y de derecho, en la plenitud de atribuciones que, para administrar y representar, tuvo la de los antiguos Procuradores; y como su organización es casi idéntica, no hay para que variarla en nada, mucho menos cuando si hoy no existen los Síndicos generales de la Tierra, que eran dos Procuradores sesmeros, comisionados por la Comunidad para llevar su representación allí donde fuera necesario, mientras la Junta no estuviese reunida, existe en su lugar una Comisión permanente, compuesta de dos Vocales elegidos por la misma, de entre los sesmeros, con facultad para despachar cuantos asuntos no admitan demora, bajo la presidencia del Alcalde constitucional de Segovia.

No hay, como se ve, notable diferencia, fuera de los nombres que como es sabido no afectan a las cosas, entre la antigua organización y la moderna. Con la antigua, habría una Junta compuesta de un Procurador elegido por cada Sesmo; esa misma Junta, con iguales sesmeros existe hoy con la misma presidencia y con igual representación continua, en la cual, a los dos Síndicos generales, han venido a suceder los dos individuos de la Comisión permanente.

the ancient bookSiendo análoga la actual administración a la que existía antes de acordarse la disolución de las Comunidades, no hay para que alterarla en nada, y menos cuando, de cualquiera alteración que se intentase, podrían surgir cuestiones inconvenientes, que diesen por resultado la intervención del Gobierno, y su completa reforma, en armonía con con las que se creen de nuevo, al amparo de la ley municipal. La tendencia de ésta, bien claramente expresada, consiste en amoldar la administración de las Comunidades a la contabilidad a que están sujetos los Municipios. Si la de Segovia procura arreglarse a ella, cual es seguro se arregle en cuanto es posible, dada la rectitud de propósito que anima y ha animado siempre a cuantos sesmeros han constituido la Junta, evitará no pocas dificultades y complicaciones.

También debe de procurar, a nuestro humilde juicio, vivir en la mejor armonía con el Ayuntamiento de la Capital, toda vez que lejos de ser encontrados sus derechos, reconocen un mismo origen, son comunes en su uso, y no pueden ni deben oponerse en nada. Si la extinción de la Comunidad hubiese llegado a ser un hecho, a nadie habría extrañado que cada Corporación defendiese lo suyo y procurase obtener el mejor partido, cual así sucedió, hace unos treinta años, cuando sus antiguas diferencias fueron arregladas y transigidas, por medio de una solemnísima Concordia *1.  Hoy que la Comunidad ha de existir como entidad jurídica con todos sus derechos y atribuciones, no hay, ni puede, ni debe haber razón alguna para que entre la Capital y los demás pueblos comuneros medien antagonismos de ninguna clase.

(1) La armonía y la buena inteligencia entre la Ciudad y la Tierra, no siempre fueron completas. Unidas, siempre que se trató de defender los derechos comunes contra terceras personas o Corporaciones, no sucedió lo propio en lo relativo a la parte y porción que a cada una de las dos Comunidades correspondiese en los bienes mutuos, o al ejercicio de cualquier derecho en que se creyesen agraviadas. De aquí resultaron algunos pleitos y contiendas entre el Ayuntamiento y la Tierra, terminados casi siempre por Concordia o transacción, al persuadirse, lo mismo los unos que los otros, de que no hay litigios peores que se suscitan en el seno de las familias, y una especie de familia ha sido siempre, y debe ser, la Universidad de la Tierra.

FUENTE: La Comunidad y Tierra de Segovia. Estudio Histórico-Legal. D. Carlos de Lecea y García

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