La Comunidad y Tierra de Segovia. Capítulo Primero – Parte IX

… A pesar de las vicisitudes y cambios porque ha pasado la Comunidad, y a pesar también de las inmensas detentaciones que sufre, según tendremos ocasión de demostrar oportunamente, su administración es más productiva en la actualidad, de lo que fué en los pasados siglos. Es verdad que la venta de sus extensos y amplios alijares del Campo Azálvaro, los de toda la sierra, desde el Espinar hasta las lindes de la Comunidad de Pedraza, y los muy considerables del Valle del Lozoya, han sido un verdadero perjuicio para cada uno de los ganaderos en particular, cuyos rebaños y piaras los disfrutaban gratuitamente. Mas si se tiene en cuenta que al desamortizarse esos bienes, las grandes ganaderías trashumantes y aun las estante, se hallaban ya muy disminuidas; si se considera que aún han quedado libres los pastos de los magníficos montes de Valsaín y del Paular, y los de los pinares pertenecientes a la Comunidad; si se repara, por último, en la considerable cantidad que anualmente se percibe por el interés correspondiente a esos terrenos enajenados, sin dificultad se vienen en conocimiento de el daño inferido por la venta, no ha sido de tanta entidad como en un principio pudo creerse.

Mayores perdidas que la venta de los alijares, han irrogado a los ganaderos la excesiva roturación de pen_pencil_carroterrenos de propios en todas partes, y los mal aconsejados tratados de comercio que permitiendo la introducción de lanas y ganados extranjeros con muy reducidos derechos, son causa de la ruina de la ganadería española, por imposible competencia. Los ganaderos trashumantes, que aún conservan sus cabañas al enajenarse los alijares, compraron la casi totalidad de ellos, y se arreglaron: la mayoría de los estantes, persuadidos de que, con alijares y sin alijares, no podrían sostener sus piaras por las razones anotadas, se fueron deshaciendo de ellas, y sólo quedaron las que buenamente se pueden sostener en los pueblos. Los presupuestos municipales, o lo que es lo mismo, el caudal propio de cada Municipio, vino a ganar en cambio por los dividendos repetidos que distribuye la Comunidad entre los Ayuntamientos que la componen del producto de las inscripciones intransferibles.

En lo antiguo, ningún provecho obtenía el caudal de propios de cada pueblo de los bienes comuneros. Fuera de las leñas secas y muertas de los pinares, y de los pastos, que entonces podían aprovechar los ganados vecinos en particular lo mismo que hoy, los productos de bellota, los de carboneo, y los árboles de pino y de encina que de tiempo en tiempo se cortaban, apenas eran suficientes para el levantamiento de obligaciones y cargas de la Tierra, a la que sólo correspondía una mitad de dichos productos(I), por se la otra del Ayuntamiento de Segovia.

(1) En la Concordia realizada en 26 de Abril de 1865, en los términos de que se dará cuenta en su lugar oportuno, se adjudicó al Ayuntamiento de Segovia, una crecida cantidad, muy superior a la de la Tierra, para que a cambio de ella quedase de su cuenta, y para siempre, el pago de los gastos comunes que se especifican en la clausula tercera.

FUENTE: La Comunidad y Tierra de Segovia. Estudio Histórico-Legal. D. Carlos de Lecea y García

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