Gobierno y representación de la Ciudad y de la Tierra. Parte XIII

ordenanzas_de_1453El otro aspecto, que interesa destacar, es la aparición de ordenanzas de promulgación real que llegan al concejo de la ciudad, ya sea por obligación expresa de cumplimiento y sin haber mediado solicitud, como es el caso de las repetidas ordenanzas de paños que recibe la ciudad de Segovia, o bien a petición de maestros y oficiales de algún oficio, es el caso de los sombrereros. También son de origen real las ordenanzas que regulan el funcionamiento de la Casa de la Moneda, pero en este caso de se trataba de una de las regalías del rey, y a él competía su normativización en todos los aspectos.

La legislación es un arma definitiva para el gobierno de un territorio y de los hombres que lo ocupan y, en consecuencia, a fines del siglo XV se pone al servicio exclusivo del poder del concejo urbano, desapareciendo las competencias que en este campo hubieran tenido los concejos de los lugares de la Tierra. Lo cual puede ser interpretado como un síntoma más del centralismo urbano que conoce este período. Pero, como poder centralizado que se impone a la ciudad, va a surgir una monarquía, que iría asumiendo competencias en distintas áreas de la vida social y económica de las ciudades del reino y en consecuencia iría dictando leyes que como normas de rango superior afectaban a todo el reino.

reyes-catolicosEs de destacar que estas normas y ordenanzas de origen y promulgación real que llegan a Segovia en el reinado de los Reyes Católicos afectan a aspectos de la vida artesanal de la ciudad. Su promulgación contó con el estímulo y la solicitud de los sectores de mercaderes y artesanos, que continuamente tropezaban con las trabas de los particularismos y regionalismos y que confiaban en la monarquía para que por medio de sus atribuciones legislativas unificara y sistematizara el trabajo de los artesanos, en alas de mejorar y estandarizar la calidad de los productos.

Como ya se dijo, la ordenanza era el método más completo y más perfecto de legislar, pero la multitud de cuestiones de la vida cotidiana que precisaban de dictamen, obligaban a utilizar con frecuencia otra fuente de derechos, se trataba de acuerdos de cabildo de regidores, muchos de ellos registrados en los libros de actas y acuerdos, que por desgracia para el caso de Segovia sólo se conservan desde abril de 1503 a junio de 1505. Estas disposiciones que afectaban a la colectividad se hacían públicas por medio del pregonero del concejo, que leía su contenido por varios puntos de la ciudad. Las disposiciones de estos dos años han sido utilizadas en los capítulos precedentes atendiendo fundamentalmente a su contenido.

Fuente: Segovia. La Ciudad y su Tierra a fines del medievo – Maria Asenjo Gonzalez

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