Gobierno y representación de la Ciudad y de la Tierra. Parte XI

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LA ELABORACIÓN DE NORMAS DE GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN

a) Normativa municipal.

gobierno_sexmoEl concejo urbano, como máximo órgano de gobierno, que dominaba sobre los hombres y las tierras enmarcadas en su término jurisdiccional, detentaba todas las atribuciones correspondientes a un señoría colectivo. Su actuación se ajustaba así a esas características, haciendo la salvedad de que en el caso del concejo urbano, desde mediados del siglo XV, conocía una mayor intervención de los funcionarios de la monarquía que la que conocieron los señoríos de la nobleza laica o eclesiástica.

Esta particular diferencia, que caracteriza el desarrollo económico, político y social del concejo urbano, va a ser un punto de referencia obligada al tratar los temas de competencias y atribuciones municipales. En un corto espacio las atribuciones del concejo urbano eran para algunos temas gubernativas, legislativas y ejecutivas. Sin duda su poder era más firme y fuerte en el medio urbano, donde su presencia era constante, que en los lugares de la Tierra, en donde encontraba más dificultades para hacer cumplir sus disposiciones.

En este apartado se va a dedicar atención preferente a las atribuciones legislativas, y a todo lo que se refiere a normas legales con vigencia en el contorno de la ciudad y de la Tierra.

Algunos de los municipios de la Extremadura Castellana surgen arropados por normas jurídicas de aplicación local, otorgadas por la Corona. A partir del siglo XIII comienzan a hacer su aparición las ordenanzas locales que son el medio genuino de legislación municipal.

Las ordenanzas municipales emanaban del poder legislativo local, pero también podían ser dictadas o Leyes_medievoconfirmadas por el monarca. En este caso su actuación correspondía más a una situación de complementariedad entre los dos poderes que a un conflicto entre ambos. Como normas jurídicas las ordenanzas alcanzan la más alta categoría. Estos eran conjuntos organizados de normas que, por lo general, abordaban un asunto concreto y al hacerlo, sin temor a particularizar, dictaban una ley ajustada y precisa, de gran utilidad, para conocer mejor el ámbito social y económico al que se dirigía.

Lástima que la normativa municipal no se ajuste siempre al sistema de ordenanzas y por el contrario, eche mano de otros medios para plasmarse, tales como los acuerdos tomados en las sesiones del concejo, o, los documentos y disposiciones emitidos por alcaldes, alguaciles, fieles y otros oficiales del concejo, y que por desgracia han desaparecido en su mayor parte, o bien se conservan dispersos en una documentación distinta y variada.

alfonsxag6Completaba todo este panorama normativo un conjunto de leyes que, aunque no estaban escritas, tenían validez y fuerza equivalente en las comunidades que las respetaban. Se trata de la costumbre, la importancia que esta forma legislativa tiene en el caso de Segovia es grande. Recordemos que la ciudad no recibió el fuero real  es de suponer que la normativa que tuvo que acompañar a los asentamientos de población y que pudo decidir sobre tantos aspectos de la vida colectiva, no habría sido otra que un derecho consuetudinario no escrito, el cual se prolongó como fórmula de derecho válida hasta el siglo XIII. En este siglo la acción del monarca Alfonso X fue decisiva para los concejos de la Extremadura y en particular para el de Segovia. El ordenamiento de 1.256, con un marcado contenido fiscal, es la primera norma jurídica con entidad de ordenamiento, que va referida a la ciudad de Segovia, por lo demás constantemente se aluden a situaciones jurídicas de práctica consuetudinaria para argumentar y justificar cualquier reconocimiento de derecho anterior.

Fuente: Segovia. La Ciudad y su Tierra a fines del medievo – Maria Asenjo Gonzalez

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