Gobierno y representación de la Ciudad y de la Tierra. Parte VI

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Procurador… Otro asunto que preocupaba a la comunidad de hombres buenos pecheros de Segovia era la situación de los términos comunes que, según su denuncia, estaban siendo ocupados por caballeros, escuderos y personas principales. Se mandaba en consecuencia que el corregidor hiciese averiguación y que en el ejercicio de la justicia se impusiesen las penas que fueran pertinentes.

La relación de quejas que presenta Anonio de Aguilar como procurador de la comunidad de Segovia ante el Concejo de su alteza en 1517, es más extensa y se refiere a varios asuntos. En general, denota una mayor conciencia adquirida por los miembros de la comunidad de esa ciudad, que abordan sin temor el tratamiento de todos los problemas sociales, políticos y económicos que afectaban al núcleo urbano. Dicha relación se expuso ante Cámara de Castilla. En ella se dice:

– Que el corregidor Francisco del Nero, durante los tres años pasados, había recibido para empedrar la ciudad un millón de mrs. y que en el momento de presentar la cuenta de las obras había subido el total de los gastos a una cantidad superior, por lo cual los procuradores piensan que nos se debe recibir esa cuenta como válida y solicitaban la intervención del juez pesquisidor, pero el corregidor quería mandarlo ante el Consejo Real y amanezaba así a sus acusadores que se seguiría de ello un largo y costoso pleito para la comunidad. Se solicita, en consecuencia, que fuese el mismo juez pesquisidor que atendía a su gestión el que decidiese sobre este caso contra el corregidor de la ciudad.

segovia1998– Que los escribanos del número de la ciudad de Segovia, por arrendamiento que hacían entre ellos, se repartían el trabajo de la ciudad y daban cargo a dos o tres escribanos de las ejecuciones y entregas que les llegaban a ellos, lo cual era en perjuicio de la ciudad, porque de esa manera había que pagar a dos y aumentaban mucho las costas.

– Que los ganaderos de la Mesta y los vecinos de la Tierra llevaban a Valsaín muchas cabras, y que estos animales destrozaban la vegetación de dicho monte de una forma irreparable.

– Piden que todas las medidas de media fanega y medio celemín y las mayores y menores de éstas, que se usan en la dicha ciudad, fuesen herradas, y que sus raseros fuesen también herrados, porque así se quitarían de muchos engaños.

– Que no se escatimen esfuerzos en construir la alhóndiga de la ciudad, y que el dinero que falte se eche en sisa, porque este edificio era muy necesario para la ciudad.

medieval– Por último, se refiere al obispado de esa ciudad y a su decisión de imponer unas candelas entre la población exigiendo un real por familia. Solicita que esto no se haga por imposición y que cada vecino pueda dar libremente, según su voluntad, lo que mejor quiera.

Fuente: Segovia. La Ciudad y su Tierra a fines del medievo – Maria Asenjo Gonzalez

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