Gobierno y representación de la Ciudad y de la Tierra. Parte V

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 _SegoviaEn la practica, para hacer uso de este reconocimiento debieron de encontrar dificultades serias, planteadas por el gobierno del concejo. No hay que olvidar que el cabildo de regidores había funcionado como poder absoluto y no vería con buenos ojos esta recuperación de fuerza y de influencia de la comunidad de vecinos de la ciudad. En 1511, se tiene noticia de que ocurrió un escándalo y alboroto entre los regidores del concejo y los procuradores de la comunidad cuando aquéllos se negaron a recibirles en sus asambleas del cabildo de regidores, en su primera aparición ante el concejo, recién elegidos en sus cargos. Tan radical actitud por parte del concejo se explica fácilmente después de conocer la labor de oposición que los procuradores de la comunidad efectuaran a la política del Cabildo de regidores, lo cual era buena muestra de que la comunidad había empezado a funcionar y vigilaba de cerca la actuación del gobierno urbano. A partir de esta cuestión se inició un conflicto que acabó siendo un enfrentamiento entre regidores y común en el que aquellos hirieron a un vecino de la ciudad. Según se dice la intervención del juez de residencia también se vio dificultada por las perturbaciones que le causaron los regidores.

Queda por determinar el tema de la oposición del común a algunas de las decisiones y formas de actuar del cabildo de regidores, por lo que respecta a administración de los bienes de propios y comunes de la ciudad de Segovia. En 1517 se expusieron las quejas del común de la ciudad, pero no iban referidas exclusivamente a la actuación de los regidores.

pinares-valsainEn 1514 se envía una provisión real al concejo de Segovia, atendiendo a la petición de la comunidad, que se lamentaba de que las guardas que ponían los regidores en el pinar de Valsaín no cuidaban el monte más que para sacar provecho de él y de prendas que allí tomaban, y así, cuando oían o veían que alguien se disponia a cortar un pino esperaban a que el hecho se consumara para entonces poder poner las multas y detener a los que lo habían hecho. Denunciaban además su parcialidad, ya que ellos consentían a los criados y amigos de los regidores que entrasen a cortar pinos sin penarles por ello. Se mandaba, en consecuencia, que pusiesen guardas, que fueran personas llanas y abonadas y que no hiciesen fraudes.

Fuente: Segovia. La Ciudad y su Tierra a fines del medievo – Maria Asenjo Gonzalez

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