Gobierno y representación de la Ciudad y de la Tierra. Parte II

ch02120-00020  … El desconocimiento que envuelve las épocas anteriores nos impide precisar si lo que algunas veces reivindica la comunidad es la recuperación de algunas de sus atribuciones o, por el contrario, lo que pretendía era el acceso a posiciones que nunca había ocupado. Pero lo cierto es que en el concejo urbano dos de los regidores se decían de la ciudad y a través de ellos se debían de canalizar sus solicitudes y propuestas al concejo de la misma. A fines del siglo XV se observa un distanciamiento casi absoluto entre los regidores del común y la comunidad de hombres pecheros por un lado, junto al esfuerzo por relanzar y dotar de significado político los ayuntamientos que hay en la comunidad. En los cuales, una vez al año, el día tercero de Pascua de çiquesma se aprovechaba para nombrar procuradores en el regimiento a los que consideraban sus verdaderos representantes. 

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En 1494 una provisión real atiende a una solicitud de la comunidad, y accede a que se imponga un cierto orden del día a las reuniones de los ayuntamientos de la comunidad, se dispone también que en ellas se provean, primero las cosas tocantes a la comunidad, y que luego se atienda a las propuestas y asuntos de los regidores, porque según se argumenta debe de darse prioridad a las cosas y asuntos que afectan a la utilidad pública y al común y luego pasar a los casos particulares de protestas y querellas de los vecinos.

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En este documento se observa un divorcio entre los intereses de los regidores del común y la comunidad misma, tal situación se radicaliza en el año 1497, cuando la comunidad de hombre buenos de la ciudad de Segovia piden licencia de sus altezas para reunirse en ayuntamientos únicamente con el regidor de esa ciudad y sin la presencia de los regidores del común, porque dicen que dichos “regidores continuamente buscan cosas para nos facer mal e dapno”. 

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Se le concede lo pedido con la condición de que no puedan efectuar sus ayuntamientos sin la presencia del corregidor o de su alcalde. Es de suponer que tal concesión conllevaba una conquista para la comunidad, que se veía liberada de la presencia y tutela de los regidores llamados del común, miembros de la oligarquía urbana, por quienes no se sentían en absoluto representados.

Fuente: Segovia. La Ciudad y su Tierra a fines del medievo – Maria Asenjo Gonzalez

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