El tesoro de Enrique IV en el Alcázar de Segovia. Parte I

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Enrique IV

El comienzo de los “tiempos rotos”, desde septiembre de 1464, y de la guerra abierta a partir de mayo de 1465 con la deposición de Enrique IV por los nobles rebeldes en la llamada luego “farsa de Ávila” (5 de junio), provocó una situación nueva para el monarca y su entorno, muy distinta a la de prosperidad y poderío político que habían caracterizado los diez primeros años de su reinado. Disponemos ahora de un nuevo medio para conocer mejor aquellos tiempos de dificultad gracias al hallazgo de las cuentas de Rodrigo de Tordesillas, maestresala del rey, que se había hecho cargo de la custodia de los tesoros y bienes de la Cámara real después de la muerte de su hermano, Juan de Tordesillas, aunque el oficio de camarero recayó en Francisco de Tordesillas, tal vez hijo de Juan, y sin duda, pariente de ambos. La lectura de las cuentas permite observar cómo se dilapidó en pocos años gran parte del tesoro que el rey había acumulado en su cámara real y depositado en el Alcázar de Segovia por ser lugar seguro para su custodia y estar en la ciudad donde residía con mayor frecuencia. Su contraste con las cuentas de Juan de Tordesillas de 1462, aunque tienen aspectos en común, es muy grande y señala la distancia que separo los años de bonanza de los de crisis y dificultades.

El Mantenimiento de la Casa Real

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Ante todo, el comienzo de la guerra privó a Enrique IV de buena parte de sus recursos fiscales, muy mermados ya en los tiempos inmediatamente anteriores, y le obligó a efectuar fuertes gastos utilizando los tesoros y bienes acumulados en su Cámara aunque trató de mantener una apariencia de normalidad durante los primeros meses del conflicto. Así, todavía el seis de mayo había ordenado librar ciertas cantidades para el “mantenimiento” de la reina Juana (200.000 maravedíes)4, la infanta Isabel (100.000), Brezayda, dama de la reina y persona de la mayor confianza regia desde hacía años (50.000), una doña Aldonza de quien no conocemos más circunstancias (30.000) y dona Beatriz de Lorena. “tía del rey” (30.000). En el otro extremo de la jerarquía cortesana, el rey se había preocupado en ordenar algunos pagos a favor de sus esclavos Pedro el Negro, Axa, Zayda -los tres figuran ya en las nóminas de 1462- y Juan Jacoblas5, así como del “caballero moro” Hamet, que permaneció preso desde mediados de abril hasta fin de año (32.219 en total).

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Otro renglón de gasto que Enrique IV no descuidó, mientra pudo, fue el mantenimiento de sus animales: cinco osos que tenía en un corral de madera del alcázar, un león y dos gatos “maymones”, cuatros alanos y una “zahinesa”, así como las “alimañas” que estaban en las “casas” y bosque de Valsaín, San Alfonso [San Ildefonso] y El Pardo6.

San Antonio el Real (Segovia)

Igualmente, el rey continuó protegiendo a las instituciones eclesiásticas segovianas de su especial predilección. El nuevo monasterio jerónimo de El Parral había recibido del rey en 1463 una reliquia de Santo Tomás ricamente guarnecida y en 1465 contó con 80.000 mrs. para obras, y otros tantos tuvieron los conventos franciscanos de San Francisco y San Antonio el Real. El de San Francisco y la catedral recibieron además importantes mercedes de brocados y sedas para ornamentos y vestimentas litúrgicas7.

(4) Maravedí, mr.. Las cantidades se refieren siempre a esta moneda de cuenta si no se indica otra cosa.
(5) Tienen una ración de siete maravedíes por persona y día. Se les proporciona además 20 varas de paño verde, a 70 mrs. la vara, su hechura, dos jubones y 15 pares de zapatos, a 15 mrs. el par, dos camisones y una camisa.
(6) Los osos tenían asignada una ración de 10 mrs. diarios cada uno, el león 15 para “un cuarto de carnero” y los gatos 2 cada uno, los alanos 4 por cabeza y la zahinesa 3. En abril se repararon los corrales y “portales” de madera de los osos con un gasto en madera y mano de obra de 920 mrs. En Julio se libraron 20.000 mrs. al maestresala Pedro de la Plata, a cargo de Valsaín, y 15.000 a Juan de Córdoba, alcaide de El Pardo, para mantener las “alimañas”.
(7) Según el albalá de merced de 1 abril 1463, la reliquia de Santo Tomás venía con una cadena de oro” de hechura francesa” que pesaba 3 marcos, 3 onzas y 3 reales de ley de doblas castellanas (18 quilates seguramente), y con la bula pontificia correspondiente. Los libramientos para obras en los tres monasterios, son de 30 de abril, 6 y 8 de julio de 1465. La catedral -Santa María la Mayor- recibió 35 varas y un cuarto de brocados negro, azul y morado, 15,83 varas de terciopelos y 97,66 de seda “aceituní” de diversos colores (cédula de 15 septiembre 1465). San Francisco, 123,33 varas de terciopelos y damascos (cédula de 22 octubre 1465)

Fuente: Revistas Científicas Complutenses (Miguel Ángel Ladero Quesada y Margarita Cantera Montenegro) Universidad Complutense. Madrid

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