Crónica de la Provincia de Segovia. Parte VIII

CAPITULO SEGUNDO
Factorias. – Los cartagineses y romanos en España

herodotoLos historiadores nacionales nos atruenan los oídos, y en pos de ellos los extranjeros modernos, hablándonos de las colonias que se establecieron en la Iberia. Uno solo se separa de ellos, y a la verdad por razones de tanta fuerza, que nos movieran a estudiar a fondo este punto y desarrollarlo si pudiéramos. Sabemos por Herodoto que las naciones antiguas se permitían mutuamente ejercer el comercio en sus costas, y levantar templos para adorar en ellos sus divinidades. Erigían, dice, en varios puertos de las costas factorías; luego en ellos usaban el derecho de levantar templos. Plinio añade, que Sagunto no fue colonia, sino ciudad española, pero que en ella tenían los griegos una factoría y un templo, hecho que apoya indirectamente Estrabon asegurando que los mismos al volver de la guerra de Troya fundaron factorías en varias ciudades que enumera. El mismo Plinio y Herodoto hablan de otras fundadas por los fenicios y los tirios, nombrando las regiones y los puntos de estas en que estuvieron situadas. Ninguno habla de estas colonias que el crítico atento no sabe como explicarse, pues por lo numerosas, se hace increíble que Grecia y Fenicia y algún otro pueblo comercial tuviesen un excedente de población que les permitiese formarlas, o despoblasen para esto su propio país. Las razones de estrategia no apoyan tampoco estas suposiciones, porque respecto de los pretendidos colonizadores, la Iberia no era una región de importancia militar.

RomanosSentimos no tener a la vista la historia de Ortiz de la Vega, para poder aniquilar con sus sagaces observaciones críticas algunos monumentos arqueológicos en que quieren apoyarse los que sostienen la tradición histórica; a bien que la índole de este trabajo nos retraería de hacerlo y aún nos lo impediría. Nos parece que con las que hemos dado nosotros, hay bastante para hacer reflexionar, ya que no para convencer. Se empeñan estos historiadores en presentar a España como un país de salvajes, al cual las naciones civilizadas se proponían caritativamente racionalizar, sin acordarse que se aviene a mal esta pretensión con lo que dice algún historiador latino acerca de sus leyes antiquísimas, guardadas en escritos y de sus poemas de un mérito verdaderamente elevado. Tampoco piensan que muchas de sus afirmaciones, como apoyadas en los romanos, son sospechosas; porque interesados estos en darse por los civilizadores de la tierra, es indudable que habían de pintar el estado primitivo de las naciones que subyugaran como salvaje y del todo desgraciado. ¿No dijeron lo mismo de los bárbaros que arruinaron su imperio? Sin embargo, no faltan documentos para creer que si después los godos y otras tribus que se establecieron en Europa tuvieron vicios horribles, más que a sus costumbres les debieron al ejemplo del mismo romano.

feniciosNo podemos por todas estas razones admitir que los fenicios, griegos, etc., que vinieron a comerciar con España, se derramasen por el interior, modificasen las costumbres, trastornasen las cosas. Basta estudiar las campañas de los cartagineses y romanos en la Península para ver que el interior de España era un país desconocido para el extranjero, y que cuando se aventuraban por él, no les bastaban las más extremadas precauciones para librarse  de ser envueltos por el enemigo a causa de esa ignorancia.

Fuente: Crónica de la Provincia de Segovia por Don Luis Carreras. Aquiles Ronchi -1866

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